Razas originarias en el México antiguo

Pocos son los que en otras partes del mundo conocen a fondo sobre la cultura mexicana y sus orígenes, la mayoría de quienes están realmente interesados son investigadores que han escudriñado en aquellos vestigios dejados tras el azote aplastante que sufrieron los aztecas durante la llegada de los españoles y la epidemia de viruela que acabó con muchas vidas en aquellos tiempos.

Es triste ver como en nuestros días las comunidades indígenas herederas de aquella gran cultura y tradiciones permanecen en las regiones más pobres del país; para muchos mexicanos resulta vergonzoso aceptar su origen debido a la influencia que hemos recibido de otras culturas en las que predomina la raza blanca. En otros casos, a las comunidades indígenas y zonas arqueológicas se les observa como sitios turísticos en donde sus nativos son admirados como piezas de museo.

A pesar de esto, todos los que nacimos en México llevamos sangre indígena, a excepción claro está, de los extranjeros que han decidido quedarse a vivir en nuestro país y tuvieron hijos en estas tierras.

No son pocos los extranjeros que han venido a vivir a México que enamorados de nuestra cultura se autodenominan mexicanos y se sienten orgullosos de ello, a diferencia de muchos mexicanos que siendo de piel morena se van a buscar suerte a los Estados Unidos pretendiendo actuar y sentirse como "gringos" llevando en sus ropas o en calcomanías pegadas a sus autos la bandera de las barras y las estrellas.

Ser mexicano es un privilegio, un orgullo; somos aguerridos, resistentes y trabajadores, aunque haya algunos por ahí que pierdan la brújula sobre su origen. En fin, el mexicano es en muchos casos un ejemplo de fortaleza y perseverancia, y como dijo la cantante Costarricense Chavela Vargas en una entrevista cuando le preguntaron sobre su nacionalidad:

- Si, soy mexicana.

- Pero si usted nació en Costa Rica.

- ¡Los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana!


Y para recordar un poquito a nuestros paisanos, y compartir con el mundo es que he decidido realizar un breve resumen sobre nuestros orígenes en esta sección de nuestro sitio.


Las razas de orígen y las cuatro épocas del hombre según los Nahoas

Según algunos jeroglíficos encontrados en algunas zonas arqueológicas, los aztecas hablaban de las tribus nahoas cuyo origen se remonta a tres mil años antes de nuestra era, aunque se dice que no existe la certeza sobre la posibilidad de que antes de los nahoas hubiese algunos otros grupos autóctonos como algunos estudiosos suponen.

Se dice que hubo tres razas de origen que surgieron desde tiempos antiguos, en el norte Los Nahoas que eran inmigrantes, en el centro Los Otomíes y hacia el sur Los Maya-Quichés.

Según la antigua mitología, las razas procedían de seis hermanos, hijos del viejo Iztacmixcóhuatl que significa "nube blanca en forma de culebra" que se relaciona con la vía láctea y de su mujer Ilancuey que significa "rana vieja", que en este caso representa a la madre tierra.

Uno de los hijos del cielo y de la tierra fue Otómitl, primer ascendiente de nuestra raza.

Si observamos los lugares en donde actualmente se habla otomí, notamos que pudieron estar relacionados de manera estrecha con los maya-quichés, pueblo que por su antigüedad no se considera emigrante.

Guerreros Aztecas  Imagen:Pixabay



La leyenda de los Soles de los Nahoas

 Según los nahoas, el hombre ha pasado por distintas eras que han llevado a su evolución, a estas eras se les conoce como "soles", cada ciclo que representa cada una de estas eras viene acompañado de cambios catastróficos que preceden a la siguiente. 

Atonatiuh o Sol del Agua

 El dios que preside esta era es Tlaloc, el dios de la lluvia; y a semejanza del famosos diluvio universal bíblico, durante esta era las inundaciones terminaron con la humanidad cubriendo totalmente la tierra, aunque se creía que los hombres se habían convertido en peces o "michis". 

Según la tradición de los soles, a cada una de estas catástrofes siempre sobrevivía una pareja que servía para perpetuar la raza. En esta era desaparecieron los "gigantes" que es como se dice que se conocía a los paquidermos que habitaban la región.


Ehecatonatiuh o Sol del Aire

En la segunda edad del hombre que fue presidida en esta ocasión por Quetzalcoatl, el dios del viento que se representaba con un báculo en forma de serpiente que sostenía en la diestra y el plumero de quetzalli en la siniestra; esto hace suponer que el final de esta era se dio con grandes huracanes que arrasaron con todo a su paso. Los hombres entonces se convirtieron en "ozomatli" que significa mono.

Tletonatiuh o Sol del Fuego

Tercera edad, también conocida como Tlequiahuitl o lluvia de fuego presidida por el dios Xiuhtecuhtlitletl. Se cree que en esta era se dieron muchas erupciones volcánicas cuyos rastros se pueden contemplar en distintos puntos de nuestro país en donde hay cantidad de piedras volcánicas. 

En esta era se cree que los hombres se convirtieron en aves.


Se dice que estos soles o edades no son tradiciones recibidas de otros pueblos, sino memorias de sucesos propios vividos por los nahoas.

Es curioso que en diversas tradiciones existan leyendas muy semejantes a las edades de los nahoas que se cuentan en diferentes épocas y culturas en las que aparecieron semidioses y seres fantásticos.


Tlaltonatiuh o Sol de Tierra

Según pinturas antiguas y jeroglíficos, esta edad no estuvo acompañada de catástrofes, por el contrario, el cuarto sol fue una época de abundancia y prosperidad.

La diosa que preside esta era fue Xochiquetzalli "madre de las alegrías" conocida también como Centeotl la diosa creadora del maíz.

Se dice que tras las tres edades en que se vivieron grandes calamidades, esta nueva era fue una edad de oro en donde vinieron días de prosperidad y grandeza.


A los cuatro soles se les identificaba con cuatro signos cronográficos:

1. Acatl (la caña que se da en el agua en referencia al Atonatiuh)

2. Técpatl (cuchillo con el que los vientos cortaban. Ehecatonatiuh)

3. Calli (Casa, en donde se conserva el fuego del hogar. Tletonatiuh)

4. Tochtli (Conejo, que representa la tierra y se relaciona con el Tlaltonatiuh)


Estos signos están relacionados también con las cuatro estaciones, los cuatro puntos cardinales, y los cuatro elementos.

El orden en que ocurrieron las edades de los nahoas varían según distintos cronistas, ya que se narran desde tres grandes épocas, la de los nahoas, la de los toltecas y finalmente la de los mexicas.

Actualmente parece tener mayor aceptación la cronología mexica.

Después de tres eras catastróficas y una cuarta de armonía y progreso se dice que los mexicas celosos de estas edades crearon su propia era conocida como El Quinto Sol, una era que perteneciera solo al pueblo azteca. Este quinto sol surge al momento en el que se encuentra la señal del lugar en donde había de asentarse la civilización azteca según indicaciones del dios Huitzilopochtli; cuando por primera vez se pone el pie en aquel islote en el que apareció un águila posada en un nopal devorando una serpiente entre dos corrientes de agua cristalina. 

Imagen por Packo-MX Devianart


Al menos esto es lo que se conoce sobre el mito de la fundación de la gran Tenochtitlan, aunque por otro lado, según datos históricos, se dice que los mexicas habían sido expulsados de Chapultepec y buscaron protección de Tezozomoc, señor de Azcapotzalco quien les asignó tierras en medio del lago de Texcoco en el año 1325.

Hasta aquí llegamos con esta primera entrega de esta sección, ya nos encargaremos de hablar sobre las divinidades de los nahoas en el siguiente artículo.





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